Vanessa Córdoba, la dinastía continúa

Continuamos incursionando en el fútbol femenino, esta vez, estuvimos con la arquera de la Selección Colombia que nos contó sobre todo lo que ha sido su proceso hasta hoy.

Vanessa Córdoba Arteaga nació el 9 de mayo de 1995 en Cali. Hija de Óscar Córdoba y Mónica Arteaga.

La segunda entre tres hijos, solo duró dos años en su ciudad natal hasta que se mudó por el trabajo de su papá a Buenos Aires, Argentina.

Su gusto por el fútbol empezó muy lejos de casa, más específicamente en tierras turcas, cuando la pequeña Vanessa tenía ocho años de edad, mientras su papá se convertía en leyenda viviente del Beşiktaş..

“Siempre disfruté del fútbol y de ir al estadio, era como mi lugar feliz, por eso me duele la situación que se vive actualmente con la violencia”, cuenta sobre el cariño que le cogió a este deporte.

Vanessa, extranjera en su tierra

Después de pasar la mayoría de su niñez viviendo fuera del país, Vanessa y su familia retornaron a Colombia. En 2007, los Córdoba Arteaga aterrizaron en Cali, ya que Óscar retornó a nuestro país para defender el arco azucarero.

“Me sentí extranjera en Colombia, el multiculturalismo es tu cultura y te acostumbraste a ser la nueva, la diferente y no fue fácil. Estuve en el Colegio Bolívar, donde duré un año”, habla sobre su retorno al país.

No dimensionaba lo que significaba su papá en el fútbol, hasta que a medida de los años fue consciente de ello. Al año siguiente, se trasladó a la capital para que su papá tapara en Millonarios. Estudió en el Colegio Newman, donde recuerda que a lo que más se dedicaba aparte de estudiar era a jugar volleyball. Ella y su familia estuvieron en Bogotá hasta el 2013.

El destino la llevó al arco

Para 2014, Vanessa tuvo una mudanza más y terminó su vida escolar en Bucaramanga, ciudad donde dio sus primeros pasos con el balón.

“Yo era Selección Cundinamarca de Volley-Playa y me lesioné, fueron tres luxaciones de rodilla donde perdí un centímetro de cartílago. Me recuperé en La Equidad, donde conocí a Diego Novoa y me operé con Cristian Quiceno. Después, me recomendaron cambiar de deporte y entré en crisis”, recuerda su accidentado inicio en el fútbol.

“El fútbol nunca fue una opción para mí, pero viendo un partido de la selección, mi papá me dice que tape. Y de un día para otro, me convertí en arquera“, recuerda entre risas.

Después, terminó su recuperación en el Atlético Bucaramanga y su primer compañero en el arco fue James Aguirre. En el segundo semestre del año, Vanessa volvió a Bogotá y entrenó en las filas de Independiente Santa Fe, donde hizo amistad con Sebastián Salazar. Hasta entonces, Córdoba seguía el inicio de su carrera entrenando con hombres.

Primeras atajadas en el profesionalismo

Para 2015, Felipe Taborda la convocó a un Sudamericano Sub20 con la Selección Colombia, que se disputó en Brasil, donde el combinado nacional no clasificó al Mundial.

Ese mismo año, llegó a la Ohio University, donde estudió Comunicación y se fracturo el dedo pulgar de la mano y el pie. Considera que allí creció más como atleta y abrió su mente. Terminó la carrera el pasado diciembre.

En el 2017 probó en el Inter de Milán, estuvo a punto de quedarse, pero las condiciones no eran las mejores. Ese mismo año, se disputó la primera edición de la Liga Femenina, donde lastimosamente no pudo estar: “Fue gigante, quería venir para jugar pero por compromisos académicos no pude”, cuenta la razón de su ausencia.

Bogotá y Vanessa, una historia de amor

Para el segundo semestre del año, Vanessa volvió a su país y llegó a reforzar las filas del León para la Copa Libertadores Femenina.

“Fue una buena experiencia, todas me recibieron bien, a pesar de que no jugué demostré que tenía con qué”.

Cerró el 2017 siendo parte de la Selección Colombia que disputó los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

En 2018, siguió en Bogotá pero cambió de equipo, La Equidad era su nueva casa. Llegó con buen rodaje en el combinado nacional. Como aseguradora disputó nueve partidos, donde lastimosamente no logró clasificar a los cuartos de final de la Liga Águila, a pesar de sus destacadas actuaciones.

Foto: La Equidad

Después de grandes actuaciones con el verde la capital, siguió siendo convocada por la Selección. Estuvo en los amistosos en Chile, previo a la Copa América, donde se produjo su debut oficial: “Estaba temblando de los nervios, me decía: “Vas a debutar, ok”, es valorar, una muestra más de humildad, no es para todo el mundo estar parada ahí”.

Vanessa fue a la Copa América y tapó contra Perú, pero más allá de algunos buenos resultados, Colombia se quedó sin el boleto a Francia 2019. “Fue duro no clasificar, pero buena la experiencia y lo que se aprende”, destaca sobre ese momento.

Pequeño paso por territorio ibérico

Para agosto de 2018, Vane recaló en el Albacete Balompié de la Liga Iberdrola. “Yo me fui porque no había otra opción, sin ser el mejor pago pues solo pagaban 500€, pero sí era una vitrina muy grande. Los españoles tenían una actitud de superioridad frente a las extranjeras, y eso era incómodo”, cuenta sobre su llegaba a la capital de La Mancha.

Foto: Aupa Alba

En el Funda la dirigió Carlos del Valle, que lastimosamente no le brindó las oportunidades necesarias para progresar. Al final, después de cuatro meses en España terminó rescindiendo contrato y acumuló solo tres partidos allí, entre Liga y Copa de la Reina.

Vanessa enfrentando a su ex compañera Oriana Altuve
El barco de su futuro perdido en un mar de dudas

Vanessa decidió empezar el 2019 en nuestro país. “Mi idea es jugar la Liga en el segundo semestre, estar más cerca de la Selección y continuar incursionando en el Periodismo”. Recordemos que se encuentra entrenando con Independiente Santa Fe y espera ser una de las gestoras del proyecto del equipo junto con Leicy Santos.

Córdoba estuvo presente en un hito histórico para el fútbol femenino en Colombia…

También, en la parte periodística, de vez en cuando la podemos escuchar en el VBAR de Caracol Radio, Vane sueña con combinar estas dos carreras.

Vanessa y su equipo ideal…

Ahora, sueña despierta con consolidarse como titular en la Tricolor, además de dejar un gran legado para generaciones futuras.

“A los que les debo lo que soy futbolísticamente son John Freddy Van Strahlen, Jorge Rayo y Mario Jiménez“.

Al final, sobre este deporte dejó la siguiente reflexión: “El fútbol es una escuela de vida muy bonita que rescato, al final la boca más grande que callé fue la mía, me demostré a mí misma que lo podía lograr”.

La Hora del FPC le desea muchos éxitos a Vanessa Córdoba en su carrera futbolística y en sus proyectos futuros.
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