Diego Guastavino, garra charrúa en el mediocampo cardenal

El jugador uruguayo de Independiente Santa Fe, tuvo una charla “mano a mano” con nosotros y nos contó su vida y su carrera.

Diego Nicolás Guastavino Betancur nació un 26 de julio de 1984 en Montevideo, Uruguay. Desde muy pequeño, a la edad de cinco años inició su proceso de “babyfootball” en la escuela de fútbol Niágara de su barrio, donde lo llevaron sus padres.

“Jugaba desde chiquito con mis amigos en la calle y siempre quise ser futbolista”, cuenta con una sonrisa en el rostro. Hincha de Peñarol en su infancia, estudió en una escuela pública y era un apasionado de la pelota, nunca tuvo en mente otra cosa que no fuera jugar al fútbol. “Era tan grande mi ilusión y perseverancia que mis padres me apoyaron. No era un superdotado, pero lo mío era el fútbol”, agrega Diego.

Danubio, donde todo comenzó

A los 13 años cierra su etapa en Niágara y busca pruebas en equipos profesionales, llegó a “La Franja”, una de las mejores canteras de Uruguay.

Se presenta como delantero, pero por su estatura terminó jugando de mediapunta, gracias a su primer entrenador, Rafael Perrone. Allí desarrolló toda su carrera infantil y juvenil, pasando por todas las categorías hasta llegar al equipo Sub18. Vistiendo los colores de Danubio, lo que más recuerda que aprendió, fue el hábito de ir a entrenar. “A nosotros nos gusta jugar pero entrenar no era lindo, en ese entonces los profes eran muy exigentes. Los tiempos han cambiado”  afirma.

Ganó un campeonato Sub15 a nivel nacional y compartió con futbolistas como Walter GarganoCarlos GrossmüllerIgnacio González, que hicieron su proceso juvenil junto con él.

Después de llegar hasta cuarta categoría en Danubio (Sub18), cuando lo querían enviar a préstamo a otro club, Diego decide rescindir para quedar libre y poder firmar por algún equipo.

El debut llegó en Sud América

Gracias a sus buenas actuaciones en las inferiores del club franjeado, a Diego se le presentó la oportunidad de llegar a la reserva de Sud América en 2002.

Con el equipo en la B, Guasta solo tuvo que pasar dos meses en la reserva antes de integrar el plantel profesional, y debutar en la segunda categoría del fútbol uruguayo. Con 17 años, en el Estadio Olímpico Villa del Cerro y ante Rampla Juniors, Diego pisó por primera vez una cancha como profesional.

“Obviamente la Segunda División no es lo mismo que la Primera, pero para mí era un logro importantísimo a esa edad”  cuenta con alegría.

A las órdenes de Gustavo Bueno, Diego recibió la confianza para tener continuidad y duró año y medio en el club, donde fue compañero de Rubén Rodríguez, arquero querido en Uruguay y que tuvo su paso por el fútbol colombiano.

Lo mejor que le dejó su paso por Sud América, fue su primer gol como profesional ante Colón y un llamado a la preselección Sub23 con tan solo 19 años.

El paso a primera

Para el 2004, Diego llegó al Deportivo Maldonado, un paso importante en su carrera por cambiar de segunda a primera división. Al Depor lo llevó un empresario y llegó libre.

Cuenta que fue muy positivo en lo personal, pues jugar en la élite del fútbol uruguayo fue determinante en su carrera, a pesar de que descendió con los rojiverdes.

Tras cumplir un primer ciclo en el fútbol de su país, Guasta realiza uno de los sueños de todo futbolista, jugar en Europa.

Diego llegó al viejo continente

En enero de 2005, gracias a su amigo Álvaro Recoba, Guasta tuvo la oportunidad de probarse en Europa; primero fue al ya desaparecido R.A.E.C. Mons belga, pero posteriormente terminó recalando en el Lugano suizo, donde estuvo a prueba una semana y después firmó contrato. “Tenía una expectativa tremenda, a mí me decían que fuera a probar, yo iba.” recuerda sobre su llegada a Suiza.

Posteriormente con el equipo en mitad de tabla, tuvo a Vladimir Petković como entrenador, que lo utilizó en varias posiciones del mediocampo y le enseñó sobre el desgaste que hacen los jugadores de su posición en el fútbol europeo. También compartió con jugadores como Mauro Bressan Maurizio Ganz.

Cuenta que se fue solo a Suiza, pero se adaptó fácil a la vida europea. Estuvo viviendo varios meses en la casa del ´Chino´ Recoba en Como, lo que le sirvió para mantenerse acompañado durante su estancia en Lugano.

Allí, terminó la temporada 2005-2006 y cerró su primer paso por tierras europeas, que le dejó grandes experiencias y mucho aprendizaje.

Al llegar tarde de sus vacaciones en Uruguay, ya que se casó, el presidente del club suizo se enojó y no le renovó contrato a Diego, que estuvo unos meses junto a Recoba en Italia, a la espera de alguna oportunidad.

Entrenó con el Inter de Milán Primavera y a su vez con el primer equipo, donde tuvo la fortuna de compartir con Javier ZanettiMarco MaterazziIván CórdobaZlatan Ibrahimović, Adriano, entre otras leyendas del equipo Nerazzurri.

La vuelta a casa

Después de cuatro meses en Milán, Diego alistó las maletas y se devolvió a su país natal. River Plate y su entrenador Juan Ramón Carrasco lo estaban esperando para que se incorporara en enero de 2007, después de sus vacaciones.

En los Darseneros, vivió una etapa complicada en cuanto a su salud, pues sufrió de varias lesiones y además contrajo varicela. Terminó un semestre sin pena ni gloria y pasó a un viejo conocido, Deportivo Maldonado.

Con el rojiverde en Segunda División, duró pocos meses y estuvo a punto del ascenso, pero no lo logró. A final de año, volvió a dejar su tierra para regresar nuevamente a Europa.

´Chino´ Recoba, más que un amigo, un hermano

“Siempre estaré agradecido con él por la persona que es conmigo y por toda la ayuda que me brindó cuando daba mis primeros pasos.”

Diego recuerda con cariño a la leyenda uruguaya, pues fue un gran apoyo al inicio de su carrera, lo ayudó a dar el salto a Europa, vivió con él y nunca lo abandonó. Más que un amigo, Recoba fue su familia.

Noruega, una etapa exitosa

Para enero de 2008, gracias a la amistad entre su amigo Álvaro Recoba y Matías Almeyda, el exfutbolista argentino recomendó el fichaje de Guasta a los directivos del Lyn Oslo, equipo en el que jugaba en aquel momento. Tras unas cuentas pruebas, Diego fichó por el equipo de la capital.

“El frío de Bogotá no es nada comparado a lo que sentí en Noruega”  dice entre risas. Su aventura en la península escandinava no empezó de la mejor manera, pues la adaptación siempre le costó por factores como el idioma y la falta de un compañero de habla hispana en el equipo, hasta que para la temporada 2008-2009, le trajeron al argentino Lucas Pratto y a su compatriota Juan Silva Cerón.

A nivel deportivo le fue bien, estuvo un año y medio en el equipo relámpago, lo dirigió Henning Berg, un estratega que recuerda con aprecio por la manera como lo trató y que le enseñó en cuanto a orden y estructura en la cancha. Recuerda su exitosa dupla con Lucas Pratto, “A Lucas yo le decía tomá y hacelo, en Lyn creció mucho como jugador.”, comenta Diego con una sonrisa.

En lo personal, 2008 también es especial para Diego, pues el 15 de abril nació su primer hijo Thiago. Fue un cambio importante en su vida, pues adquirió esa nueva responsabilidad y con su esposa logró salir adelante estando lejos de su país.

Tras un año y medio en Lyn, el Brann decide ficharlo por 350.000€ para la temporada 2009-2010 y fue presentado como una estrella del fútbol noruego. Al llegar, sintió una ciudad más futbolera, el apoyo de los hinchas y sobretodo la presión de pelear por el título. 

Diego Brann

Con Steinar Nilsen, leyenda de Noruega como su entrenador, Diego tuvo su etapa más goleadora en su carrera, pues anotó 29 goles en 95 partidos con el equipo de Bergen. Además, compartió vestuario con sus compatriotas Nicolás Mezquida Maximiliano Bajter, este último pasó por Deportivo Pereira en 2016.

“Me cansé porque no aprendí el idioma, eso me pasó factura y no volví.”. Cuatro años y medio después, con un año más de contrato, no logró una adaptación total, empezó a tener problemas de ansiedad y rescindió contrato.

Vuelta definitiva a América

Su representante Daniel Gutiérrez, se encarga de ofrecerlo a varios clubes a lo largo del continente. Finalmente fueron los Gallos Blancos de Querétaro, quienes se hicieron con los servicios del talentoso volante uruguayo a principios de 2012.

Foto: Depor
Foto: Depor

Llegó en un momento complicado para el club, que luchaba por no descender. Allí lo entrenó Gerardo De Los Cobos y compartió vestuario con sus compatriotas Juan CastilloDiego Vera y Carlos Bueno. Tras seis meses en México no tuvo continuidad, hizo las maletas y partió hacia Perú.

La ´U´ y Guastavino, una historia de amor

En 2013 llega a préstamo a un grande de Perú y recuerda con cariño su etapa en el equipo crema, pues allí consiguió su primer título como profesional. Disfrutó de bastante continuidad de la mano de Ángel Comizzo. lo que fue fundamental para ganar la Primera División peruana ante el mejor Real Garcilaso de la historia.

Con nueve goles, uno de ellos en la final, en los doce meses que estuvo en Lima, Diego gozó una de las mejores etapas en su carrera. Recuerda a compañeros como Raúl Ruidíaz Édison Flores, que fueron dos de los mejores futbolistas con los que jugó.

Al concluir su préstamo vuelve a México en 2014, donde con Ignacio Ambriz no tuvo mucha acción y se tuvo que ir para liberar el cupo de extranjero. “Me quedé tranquilo, agarré las maletas y le dije a mi familia que nos fuéramos porque llegaba Ronaldinho.”.

Misma carrera, diferente Universidad

Para 2015, recala en las filas de Universidad de Concepción en Chile, duró todo el año y conquistó su segundo título en el profesionalismo, la Copa Chile de ese año.

Foto: Embajadores del Gol
Crema y nata

A comienzo de 2016, ´Guastashow´  como lo recuerdan los peruanos, regresa a uno de los clubes de su vida, Universitario. Estuvo por dos años, ganó el Torneo Apertura de 2016 y se convirtió en uno de los referentes más importantes para la hinchada.

A final de 2017, Guasta se despidió de La U después de un año discreto en lo deportivo.

Liverpool, un corto regreso a casa

Después de diez años fuera de su país, Diego volvió a su tierra. “El fútbol uruguayo es muy fuerte, hacía diez años que no jugaba y me costó cuando volví...”, añadió sobre su regreso.

El refuerzo que pidió Paulo Pezzolano, quería quedarse definitivamente en Uruguay. Marcó ocho goles, dio cuatro asistencias y disputó 21 partidos con la camiseta negriazul.

Foto: Líbero
Foto: Líbero

Pero de manera inesperada, no se quedó en su país y emprendió rumbo a Bogotá.

Su presente en Colombia

“Un día me encontraba haciendo unos trámites en Perú, cuando me llamó mi representante Daniel Gutiérrez y me comentó la posibilidad de Santa Fe; no lo podía creer, conocía al equipo y sabía que es uno de los últimos campeones de la Sudamericana, un grande de Colombia y al instante le dije a Daniel que siguiera con la negociación. No podía rechazar venir a un equipo grande como este, más con la edad que tengo.”,  cuenta sobre su llegada a Santa Fe.

Foto: La FM
Foto: La FM

“Me encuentro en un club importantísimo, soy un afortunado de estar aquí. Bogotá me encantó a pesar del tráfico y mis compañeros me hacen sentir como en casa, son todos muy buena gente.” afirma Guasta, que rápidamente se adaptó al equipo.

Hasta el momento, el volante uruguayo ha disputado quince partidos con la piel del León y ha anotado tres goles, entre ellos, este golazo ante el Atlético Bucaramanga:

Por ahora, Diego seguirá siendo titular y después de varios partidos, cuenta con el respaldo total de la hinchada.

Lo que viene para el futuro

“Espero poder obtener un título con el equipo este semestre, fue la ambición que me llamó a venir, esta camiseta te da la posibilidad de ser campeón.”, dijo Diego cuando se le preguntó por su futuro. Por ahora con la mente puesta en el León, espera dar lo mejor de sí y vivir una segunda juventud en nuestro país.

Por otro lado, en unos años cuando deje el fútbol, piensa continuar ligado a esto.

“Siempre me lo pregunto y no sé qué hubiese hecho de no ser futbolista...”, comenta que cayó en el error de la mayoría de los futbolistas, al no tener una segunda opción y planea hacer el curso de entrenador cuando se retire de las canchas.

La Hora del FPC le desea los mayores éxitos a Diego en su etapa en Colombia.
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