Decepción total de los tiburones

El Junior de Barranquilla fue un desastre en la Copa Libertadores y no logró, ni siquiera, la clasificación a la Copa Sudamericana

El año 2018 dejó como saldo un equipo colombiano que logró cautivar los ojos de los espectadores en todo el continente, que supo llegar a la final de la Copa Sudamericana, donde perdió por penales contra Atlético Paranaense, en una ronda en la que los colombianos fueron superiores pero no supieron mostrarlo en el marcador.

Por otro lado, al mando de Comesaña, habían logrado salir campeones de la Liga Águila-II, derrotando al Independiente Medellín tan solo tres días después de su derrota continental. A parte de esto, supo sostener una base exitosa y, ante la partida de Jarlan, quien era el diez, contrató a Matías Fernández, el talentoso volante de la selección chilena, que lucía como contratación estelar para un equipo que este año, buscaba la Copa Libertadores y reforzar la imagen a nivel internacional.

No obstante, luego del sorteo que lo arrojó a compartir con Palmeiras (Brasil), San Lorenzo (Argentina) y Melgar (Perú) la ilusión de la hinchada juniorista estaba en conseguir el cupo a octavos de final por el grupo F.

La primera fecha era aquella que comenzaba con el sueño de un equipo que, el año anterior, había mostrado que podía disputar frente a equipos importantes, sin embargo, en condición de local fue Palmeiras, quien supo llevarse una victoria por 0-2, salir del Metropolitano de Barranquilla con tres puntos y comenzar lo que sería un rendimiento fatal de la escuadra tiburona.

Foto: El Colombiano

Luego vino la visita a San Lorenzo y a Melgar, donde perdió, ambas veces por 1-0 y quedó eliminado en la tercera fecha, dejando tres derrotas y ningún gol convertido.

Foto: Semana

Frente a Palmeiras la situación fue la misma y, a pesar de imponerse en su casa frente a San Lorenzo de Almagro, en la última fecha cayeron a manos del modesto Melgar, de Perú, en condición de local y sentenciaron así una desastrosa fase de grupos con una victoria y cinco derrotas, recibiendo ocho goles y marcando tan solo uno.

Foto: Pulzo

Con esto, el equipo tiburón fue la mayor decepción del año en el fútbol colombiano debido a que, la temporada anterior, a costa de buen juego colectivo y gran capacidad ofensiva, logró disputar las dos finales y ganar una. Con Luis Fernando Suárez al mando se perdió ese juego colectivo, las asociaciones e, incluso, la capacidad goleadora, de un equipo donde Matías Fernández jamás logró aportar y donde los jugadores parece, hubieran cambiado de manera radical.

Foto: Antena 2

El balance, en general, fue malo para los equipos colombianos pero el Junior, quien mostraba amplias expectativas y buscaba seguir creciendo fue aquel que más decepcionó, esto debido a su gran inversión y lo mostrado la temporada anterior, un golpe duro para el equipo oriundo de la costa que quedó sin competencias internacionales y le queda luchar por la Liga local, donde tampoco logra ganar.

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