Brayan Fernández, vencedor de la injusticia

El flamante delantero de Patriotas Boyacá dialogó en una charla exclusiva con nosotros y relató el difícil momento que casi acaba con su carrera futbolística.

Brayan Alexis Fernández Garcés nació el 25 de enero de 1992, en Medellín. Hijo de Álex Fernández y Mónica Garcés. Es el mayor de tres hijos, junto a Paula y Sara conforman la familia Fernández Garcés.

Su papá fue futbolista, Álex Fernández, que jugó en clubes como Independiente Medellín, Deportivo Cali, Millonarios, Deportes Quindío, Deportes Tolima, Atlético Huila y Boyacá Chicó.

Álex Fernández defendiendo la camiseta de la Selección Colombia.

Mientras su papá jugaba al fútbol profesional, Brayan vivió en Cali y Bogotá, donde veía por televisión a su ídolo Ronaldo. “Me enamoré del fútbol al ver a Ronaldo”, dijo sobre este deporte. Además, por herencia de su padre, es hincha fiel del Poderoso de la Montaña.

El pequeño Brayan hizo parte de varias canteras importantes, la del Deportivo Cali en el 1999, la de Millonarios en el 2000 y luego volvió a su ciudad para el 2001.

Brayan en las inferiores de Millonarios.

Al volver a la capital de la montaña, ingresó en la Escuela de Fútbol Pipe Uribe, ex jugador profesional y que era el padrino de Brayan. Allí, conoció e hizo amistad con Luis Tipton, Juan Pablo Zapata, Diego Valdés, Juan Camilo Chaverra, entre otros.

“Desde pequeño siempre quise ser futbolista, mi papá no quería porque sabía cómo es esto, pero me esforcé. En el colegio me iba bien aunque a veces no iba a clase por quedarme jugando”, recuerda entre risas sobre sus sueños de infancia.

El camino que escogió su corazón

Siendo todavía un niño en 2004, ante sus buenas actuaciones en torneos regionales y nacionales como el Pony Fútbol, Brayan recibió ofertas de varios clubes del Valle de Aburrá. Tuvo opciones de Envigado, Atlético Nacional e Independiente Medellín ese año.

“Tenía el sueño de niño y quería jugar en el equipo de mis amores, el Deportivo Independiente Medellín. El club me compró por $10.000.000 de pesos.”, comenta sobre su llegada al Poderoso.

En el Medellín, Víctor Luna y Nelson Velásquez fueron sus primeros entrenadores. Con ellos tuvo grandes actuaciones en las diversas competiciones que jugó, esto lo llevó a dar un paso más grande. Abel Acevedo lo llamó por primera vez a la Selección Antioquia, donde también la descoció.

Después de grandes actuaciones a nivel departamental, con 15 años de edad firmó su primer contrato profesional con su club, le empezaron a pagar un sueldo mínimo que servía para aportar en su hogar.

“No fui muy disciplinado en esa época, era desjuiciado con las mujeres, las fiestas, no daba el rendimiento esperado”, relata Brayan acerca de su adolescencia.

Debut soñado

En 2010, después de haber hecho todas las categorías inferiores en el rojo paisa y con 18 años, Brayan se alistaba para debutar en Copa Colombia. Entró por el paraguayo Édison Giménez, y marcó gol ante Rionegro ese día, pero no llegó a debutar en Liga con Medellín.

Fue compañero de jugadores como Andrés Mosquera, Jackson Martínez, Aldo Bobadilla, entre otros.

Al ver que no era tenido en cuenta en el club que tanto ama, en 2011 rescindió. Por medio de un amigo llegó al Bogotá Fútbol Club, experiencia difícil para él, pues no jugó muchos minutos y vivió solo en la capital.

Primera y única experiencia internacional

Para junio de ese año, León Darío Muñoz consiguió una oportunidad en Brasil para Brayan.

Con solo 19 años, el delantero hizo las maletas y llegó al Santo André, equipo de la Tercera División. Jugó diez partidos e hizo cuatro goles, vivió en Sao Paulo y aprendió mucho del fútbol.

Dirigido por Dedimar en los dos años que estuvo en territorio paulista, anotó siete veces en doce partidos jugados.

Un esperado regreso a casa

A mitad de 2013, con ganas de un nuevo aire, Brayan dejó Brasil para llegar a Leones, pero con su entrenador Álvaro Hernández tuvo seis meses sin mucha participación.

El 2014 fue uno de los mejores años en la carrera de Brayan, integró un plantel que estuvo cerca de ascender con grandes compañeros como Arled Cadavid, José Moya, Víctor Cantillo, entre otros jugadores.

Perdieron la final del segundo semestre e hizo 19 goles en 32 partido ese año, lo que llamó la atención del Litex Lovech de Bulgaria, que tenía un precontrato con él.

Víctima de la injusticia

Después de una goleada que le propinó su equipo a Barranquilla, donde Brayan hizo gol, el 11 de octubre de 2014 le realizaron una prueba rutinaria de doping, todo normal hasta el momento.

Pero finalizando el año, Leones recibió una carta expedida por Coldeportes y por medio del médico, a Brayan se le hizo conocer su sanción:

“Al club le llegó una carta, decía que había salido positivo en un control antidopaje. Yo no entendía, pensé que era un error y terminó siendo algo grave. Me dijeron que había usado Octopamina para mejorar mi rendimiento deportivo. Me rescindieron contrato, es justo el momento en el que se cae mi carrera, porque estaba a punto de irme a Bulgaria y me sancionaron por dos años”, recuerda con tristeza.

No era muy religioso antes, pero me entregué totalmente a Dios, tal vez por no tenerlo en ese momento me iba a descarrilar y así fue, actualmente tengo una relación especial con Dios, soy un hombre de fe.

Gracias a esa situación me acerqué a él, me casé con mi esposa Margarita y aprendí a trabajar, compré una moto y fui mensajero en Medellín, siempre con mi cabeza pensando en regresar”, dijo con nostalgia sobre la situación.

Brayan con su esposa Margarita.

Sin embargo, esta mala experiencia para Brayan se transformó en buena, entrenaba por las tardes en la Agremiación de Futbolistas Profesionales y los fines de semana disputaba torneos amistosos que lo ayudaban a entrenarse.

Brayan buscó ayuda profesional, pues era inocente de lo que se le acusaba, ya que la sustancia “prohibida” que le encontraron fue Octopamina, que es producida por el cuerpo humano, además de estar presente en cítricos y en el chocolate. Por eso, junto al abogado César Giraldo, especialista en Derecho Deportivo, plantearon su defensa y alegaron malos manejos e irregularidades del laboratorio en Bogotá, que manejaba Gloria Gallo en ese entonces.

Finalmente, después de agotar todas las opciones, Brayan acudió a la Dimayor, la Federación, a ACOLFUTPRO y CONMEBOL, hasta que presentó su caso al TAS, que hizo justicia sancionando de por vida al laboratorio junto a sus funcionarios.

A pesar de haber logrado que se hiciera justicia, Brayan tuvo que cumplir los dos años de sanción.

Curiosamente, para la época en la que fue sancionado, también sancionaron a un tocayo suyo, Brian Fernández, delantero argentino de Racing Club por consumir cocaína.

Brayan comparó ambos casos y dijo: “Lo de Brian fue mucho más grave por que fue reincidente, pero yo era inocente. A él le brindaron ayuda médica, psicológica y el club no lo dejó solo. En mi caso, querían acabar con mi carrera, como si fuera un delincuente. En esto uno se da cuenta dónde es más profesional el fútbol. Hoy en día también está sancionado injustamente un colega como Santiago Echeverría“.

Cuando iba a empezar el 2017, recordó anecdóticamente: “Me encontré al presidente de Leones en un banco, y me preguntó si quería volver, manifestando que le daba lástima verme trabajando en una moto; situación que me molestó porque mucha de la culpa era de él al no respaldarme, pero igual lo perdoné y entrené una semana, ahí me llamó Cortuluá. No lo pensé y le dije al presidente lo mismo que me dijo cuando me rescindió el contrato: “No es nada personal, son negocios”. En Cortuluá me ofrecieron doblarme el sueldo y entrenar mientras la sanción terminaba”, cuenta sobre su regreso al profesionalismo.

Merecido y soñado retorno a las canchas

Para comenzar el 2017, Ignacio Martán, presidente de Cortuluá llamó a Brayan para llevarlo al Valle del Cauca. Con mucha ilusión el delantero aterrizó en Cali y se desplazó a Tuluá, su nuevo hogar.

Entrenó y entrenó sin parar, hasta que terminó de pagar su injusta sanción en abril, a las órdenes de Jaime de La Pava debutó un 9 de abril con el equipo corazón.

Partido en el Pascual Guerrero, Cortuluá recibía a La Equidad por la fecha 12 de Liga. Con la urgente necesidad de ganar en ese momento, Brayan fue titular y debutó rompiendo redes al marcar en los minutos finales el gol del triunfo.

Brayan anotando el 2-1 a favor de Cortuluá al minuto 89.

Recuerda con mucho cariño al equipo que lo hizo volver, con jugadores como Germán Caffa, Luis Caicedo, Miguel Medina o Féiver Mercado, era un equipo lleno de talento que no merecía descender.

En Cortuluá dejó un saldo de doce partidos jugados, marcando seis goles, uno de ellos especialmente recordado en la ciudad de Bucaramanga.

Afianzado a la Primera División

A pesar de que Cortuluá descendiera en 2017, Brayan no iba a ser partícipe del Torneo Águila, el goleador merecía quedarse en Primera.

Tuvo varias ofertas, pero las más importantes fueron de Santa Fe y el Deportivo Independiente Medellín, el club de sus amores. Fernández estaba honrado de ser querido por estos dos grandes clubes del paìs, pero finalmente decidió vestirse de León. Cortuluá lo cedió por un año.

Llegó a la capital con mucha ilusión, la de tener esta oportunidad de jugar en un històrico del FPC no era para poco.

Lastimosamente para Brayan, no tuvo continuidad en el equipo y jugó puñados de minutos en catorce partidos, donde no hizo goles.

Cuenta que aprendió mucho de Wilson Morelo y dejó grandes amigos en el conjunto cardenal.

Brayan Fernández y Wilson Morelo

Lastimosamente para él, solo cumplió la mitad de su préstamo en Bogotá. Fue cedido al Deportivo Pasto por los seis meses restantes del 2018, Flabio Torres quería contar con él.

Infortunadamente, ante la salida de Flabio, llegó Hernán Lisi a territorio volcánico. Con el argentino, Brayan quedó borrado y no disputó casi ningún partido con el estratega.

“Un equipo con una mentalidad muy caída, la actitud no era buena y el ambiente estaba mal, se le debe plata a los jugadores, no se consolida un grupo nunca, situación difícil”, esa es la opinión de Brayan sobre el equipo del sur del país, donde dejó también grandes amistades.

2019 empezó con pie derecho para Brayan. El equipo corazón del Valle, volvió a mandarlo en préstamo hasta diciembre. Esta vez, a Patriotas Boyacá.

“El profe Diego Corredor me propuso un proyecto ambicioso, con un gran sistema de juego, espero marcar muchos goles”, dijo Brayan sobre su llegada al elenco de Tunja.

Hasta el momento, Brayan lleva dos goles en Patriotas y se ha destacado en el juego colectivo.

“En casa somos fuertes, sueño con ver a Patriotas campeón y a futuro quiero tener mi escuela de fútbol, estudiar y jugar en la selección”, hablando sobre su futuro.

Sobre el fútbol, cuenta que lo más importante es una vida con principios y que hay que esforzarse por cumplir todos los sueños que cada persona se proponga.


La Hora del FPC le desea éxitos a Brayan Fernández en Patriotas Boyacá este 2019.
Comparte este contenido